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Nuestro segundo taller de la misericordia los desarrollamos con invitados especiales, Maikol y Pedro que se unieron a nosotros por una invitación que recibieron.

Este taller fue de mucho diálogo tanto chicos como chicas daban sus puntos de vista ante lo que ocurre en la sociedad de hoy. Algo que marca mucho a las jóvenes es ver a otras sufrir porque se han quedado solas con sus hijos para los chicos en cambio es observar casos en los que deben dejar sus estudios porque les toca estudiar para mantener una familia. Observamos con esto que hay familias mal formadas; jóvenes inmaduros que no tienen sus bases bien establecidas y que por errores ya deben tomar el papel de padres de familia. Por otro lado tenemos también profesionales empedernidos que forman familias pero que no les dedican el tiempo que merecen por sus ocupaciones en el trabajo.

Dialogamos sobre la importancia de la mujer y del hombre en la sociedad, hasta en la actualidad a un grupo se lo quiere poner por encima del otro, reflexionando logramos llegar a la conclusión de que ninguno es mas importante, ambos tienen mucho valor, Dios los formó para que se acompañen y se complementen. Lo que no forma parte innata de uno, lo tiene el otro, lo que no puede hacer uno lo puede hacer el otro.

Tomamos el ejemplo de la Sagrada Familia, las mujeres como nuestra madre María tienen el don de dar, de darse y mas que todo de amar, el don del hombre es cuidar, proteger como lo hizo San José y Jesús. Además de esto podemos notar que todos ellos siempre cumplieron la voluntad del Padre y confiaron plenamente en Él, esto hace una verdadera familia!

Las mujeres deben dedicarse a sus hijos, a cuidar de ellos a darles mas que todo ese amor de madre. Los hombres además de proveerles lo necesario para vivir deben dedicarles tiempo, hacerlos sentir protegidos y amados, a pesar de los problemas que tengan, este es su deber y cuando sienten que no pueden continuar con aquella responsabilidad, pedirle a Dios que el siempre les dará fortaleza para seguir adelante.

Llamamos a todos los jóvenes a preocuparse por su preparación espiritual e intelectual, a descubrir su vocación y si esta es la de formar una familia, descubrir aquella mujer o aquel hombre que los acompañará hasta el final de sus días y con quien caminarán a la santidad, siempre de la mano de Dios.

Agradecemos a los JMSP- quienes prepararon este valioso taller.

Que Dios los bendiga!

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